1. Conoce tus controles básicos
Lleva un registro sencillo de tu presión arterial, niveles de azúcar y colesterol (si ya te los has medido). Esto permite detectar cambios a tiempo y conversar con tu médico con datos más claros.
Estos tips no reemplazan una consulta médica, pero pueden ayudarte a cuidar mejor tu salud y la de tu familia, especialmente si vives con enfermedades crónicas o acompañas a un adulto mayor.

Lleva un registro sencillo de tu presión arterial, niveles de azúcar y colesterol (si ya te los has medido). Esto permite detectar cambios a tiempo y conversar con tu médico con datos más claros.
Anota el nombre de tus medicamentos, la dosis y el horario. Evita tomar o suspender medicinas por tu cuenta. Ante cualquier duda, pregunta siempre en consulta antes de hacer cambios.
No todos los cuerpos necesitan el mismo tipo de ejercicio. Caminar unos minutos al día, subir escaleras o hacer ejercicios suaves en casa puede marcar una diferencia positiva si se hace de manera constante y segura.
Escuchar, respetar sus tiempos y ayudar a mantener rutinas sencillas (medicación, alimentación, descanso) es clave. No se trata solo de supervisar, sino de acompañar con paciencia y dignidad.
Hablar a tiempo de dolores, cambios en el apetito, en el sueño o en el ánimo ayuda a que podamos intervenir de manera temprana. No hay síntomas “tontos” cuando se trata de tu salud.
Los cuidados paliativos no significan renunciar, sino priorizar el alivio del dolor, el confort y el acompañamiento del paciente y su familia. Hablar sobre esto a tiempo permite tomar decisiones más tranquilas y humanas.
Si alguno de estos puntos te genera dudas o sientes que te identificas con alguna situación, podemos revisarlo con calma en consulta y adaptar las recomendaciones a tu caso particular.